12/3/08

EL ABAD DE LA IGLESIA ABIERTA

El abad emérito de Montserrat, Cassià Maria Just (Barcelona 1926), falleció en la madrugada de ayer en el monasterio a la edad de 81 años tras una larga enfermedad. El funeral se oficiará el viernes a las diez y media de la mañana y será presidido por el Padre Josep María Soler, actual abad del monasterio, en la Basílica de Santa María de Montserrat. Hasta el momento de las exequias la capilla ardiente estará abierta en la sala de romerías de la abadía.
Sonaban lánguidas las notas del órgano de Montserrat la última vez que Cassià Mª JUst se sentó ante el teclado. Él no lo sabía, pero aquella mañana, en el templo vacío de visitantes y fieles, había alguien que lo estaba escuchando atentamente; era el ex president Pujol, quién había entrado en el monasterio con la simple idea de recogerse unos instantes. Ayer, el veterano dirigente recordaba esta última ocasión en que había podido saludar al abad emérito de Montserrat e insigne músico. Pujol dijo ayer que entonces ya lo encontró muy débil y cansado, pero con el talante afable i gentil de siempre. El órgano de Montserrat volverá el viernes a sonar en señal de despedida. Y es que, además de sacerdote, Cassià Maria Just era músico. Se formó como organista con estudios en el Pontificio Instituto di Musica Sacra de Roma y en París junto a André Marchal y Norbert Dufourq. Era estudioso de canto gregoriano y había compuesto varias piezas polifónicas.
Joan Just i Riba, nombre civil de Cassià Mª Just, nació en Barcelona aunque siempre estuvo muy ligado a la ciudad de Igualada. Ingresó en la famosa escolanía del monasterio de Montserrat a los 9 años, estudió allí canto con Anselm Ferrer i David Pujol y fue ordenado sacerdote en 1950. En 1964 fue nombrado prior del monasterio y solo dos años después se enfrentó a la difícil papeleta de sustituir al exiliado abad Aureli Escarré. La defensa de los derechos humanos y de la personalidad nacional y cultural de Catalunya, a la vez que la proyección internacional de Montserrat y la protección de su rico patrimonio fueron los argumentos que rigieron el gobierno de Cassià Just en el monasterio. Manteniendo la misma línea de su antecesor, Just estuvo al frente de la abadía durante 26 años, y fue exhortado por el papa Pablo VI a continuar con la tarea de Escarré. Se cuenta que, tras el encierro de intelectuales en Montserrat en diciembre de 1970, el abad fue recibido por el Papa. Habían sido 300 intelectuales y artistas de todas las ideologías, muchos de ellos militantes del PSUC, los que se habían refugiado en el Monasterio en protesta por el proceso de Burgos y las condenas a muerte que se habían derivado, muchos más de los que el abad había previsto, tal y como le reconoció entonces al director de cine Pere Portabella. Temeroso ante una posible reprimenda papal, Pablo VI le saludo diciéndole: “continúe acogiendo a todo el mundo”. Cassià Maria Just era el espíritu del concilio Vaticano II en persona.
Hombre dialogante, de gran prestigio en Catalunya y con unas evidentes buenas relaciones con la clase política del país, Cassià Mª Just abandonó el cargo en 1989 y fue nombrado visitador general de la congregación Benedictinad e Subiaco, a la que pertenece Montserrat. Dos años después le fue concedida la creu de Sant Jordi por la Generalitat, i aquel mismo año creó la fundación Cassià Just destinada a la inserción socio laboral de personas con problemas. (http://www.fundaciocassiajust.org/).
Just nunca escondió sus discrepancias con la línea oficial de la iglesia católica actual. Poco después de dejar su cargo de abad de Montserrat en 1989 realizó unas declaraciones contra la rígida moral sexual de la Iglesia y expresó su posición favorable a la utilización de anticonceptivos. También pidió a la Iglesia que revisara su postura sobre la homosexualidad y sobre la eutanasia. La clase política y la jerarquía eclesiástica española también fueron objeto de sus críticas. En una de sus últimas entrevistas, el sacerdote criticó abiertamente el trato que Catalunya recibía tanto del gobierno (entonces del PP) como de la conferencia episcopal, comparando la falta de comprensión y la actitud hostil con el nacionalismo con el intento del franquismo de acabar con Catalunya.
A finales del pasado año, Just sufrió un íctus cerebral del que se recuperó para seguir con su vida normal en el monasterio, tocando el órgano, leyendo y paseando por los jardines que le acogieron durante 72 años de su vida, de los cuales 64 fueron como monje.

Publicat a el Mundo del Siglo XXI

1 comentari:

rafael ha dit...

El meu condol per l´ex abat Cassià. Ho sento molt per què anirè a Montserrat a l`estiu i no parlarè amb ell mai mès.