20/7/17

Memòria de la platja

Vagarejo per la platja de Sant Feliu en homenatge secret a Vinicius de Moraes, el gran cantor de la tristesa i la felicitat, la vida, abans d'escoltar Toquinho i Maria Creuza al festival de la Porta Ferrada. Els hereus de la Fusa i protagonistes, fa quaranta-set anys, del mític disc que va canviar la música del Brasil (amb el d'Stan Getz i Joao Gilberto el 1963), ja han estat a Catalunya, però mai cantant a prop d'una platja que, inexorablement, em porta a la d'Itapoà que Vinicius i Toquinho van fer immortal: "amb la mirada perduda / en l'encontre de cel i mar / i a poc a poc anar sentint / tota la terra girar".
Voldria perdre la tarda de la vida passejant per la platja, bevent aigua de coco, dient versos sobre l'amor i sentint "a terra rodar". Però no serà així, i em quedaré aquí fins el crepuscle; no per covard, sinó per què m'estimo aquesta terra. Ara, si m'allunyo oest enllà, tingueu per segur que em trobareu vagant per una platja com aquesta, on ara la memòria de Vinicius de Moraes m'ha recordat que: "existiria la veritat / la veritat que ningú no veu / si tothom al món fos igual que tu". I prou que se que una cançó és una de les més belles mentides de què la ment humana és capaç. I? Cantava Moraes "se que t'estimaré / tota la vida t'estimaré" i es va casar nou vegades... Però reconeixia que: "sense tu amor meu / jo no sóc ningú". El problema de les societats modernes és que no saben escoltar els poetes: només ells són capaços de furgar en l`ànima d'un poble; aquest intangible del qual tothom se'n vol apropiar sense saber que és. Vinicius, Toquinho i Creuza ens ho van ensenyar de nou vagarejant una nit per la platja de Sant Feliu.



19/7/17

Tarradellas, la ambición de la legalidad

El libro 'Tarradellas, el guardià de la memòria' (Pòrtic), retrata un hombre de carácter, que vivió para la política, y tenaz por mantener la Generalitat en el exilio, aun a costa de su patrimonio y familia.

EL Mundo, 17 de juliol de 2017

El retorno de Tarradellas a Catalunya como presidente de la Generalitat fue posible por su obstinación en mantener a la institución que representó de forma unipersonal durante casi tres décadas, como única legalidad histórica. Así lo resumía el informe que Andrés Casinello redactó para Suárez tras la visita que el militar, acompañado de Manuel Ortínez, factor del retorno del President, hace a Saint Martin le Beau  en 1976. "Lo único importante: Generalidad que él representa". Y tras los resultados del 15 J, con victoria de la izquierda en Catalunya, Suárez apuesta por Tarradellas en detrimento de Pujol, representante del Consell de Forces Polítiques en Madrid, a quien el President ya había pedido que dimitiera por falta de representatividad. "No dudo que hallareis la forma de hacer pública vuestra dimisión", le escribe. Poco después, al periodista Manuel Ibáñez Escofet, le habla de Pujol en estos términos: "Soy consciente del grave peligro que representa para la Generalitat y mi persona la campaña que sostiene Pujol de acuerdo con los comunistas". López Bulla (CCOO) y Antoni Gutiérrez Díaz (PSUC) habían propuesto al Consell que fuera Pujol quién lo representara en la comisión española. El anticomunismo, otra obsesión de Tarradellas ya desde los años 30.
Todas estas cartas y notas son parte del Arxiu Montserrat Tarradellas i Macià, depositado en el monasterio de Poblet. Josep Tarradellas (1899-1988) documentó minuciosamente su trayectoria política en más de 93 mil cartas y 33 mil fotografías. Transcurridos 15 años del fallecimiento de su esposa, Antònia Macià, todos los documentos pueden ser ya consultados. Esto incluye una llamada 'carpeta azul' con nombres de protagonistas de hechos del período revolucionario 1936-1937, una época convulsa que acarreó cerca de 8.000 muertes. Es a partir de este momento (2016) cuando los periodistas Enric Canals y Josep Mª Ràfols se propusieron hacer el retrato del President de la Generalitat en el exilio a partir de las cartas, notas y papeles de su archivo, incluida la carpeta. Así surgió el documental 'Tarradellas, l'home que ho guardava tot' (emitido por TV3) y el libro 'Tarradellas, el guardià de la memòria'.
Además de algunos aspectos humanos relativos al afecto hacia sus hijos, Montserrat y Josep, y a su esposa Antònia, durante su estancia en prisión y posterior periplo por Europa buscando refugio: "Antònia, ayer me pareció que estabas disgustada...he estado pensando para adivinar los motivos por los que tus ojitos no brillasen como otras veces"; o a sus gustos culturales, "la música alemana, excepto Wagner, el jazz y los crooners americanos o la música francesa de la época porqué le gustaban a su hija", el libro traza un retrato firme del Tarradellas político: la historia de la ambición por mantener la Generalitat, a pesar de la penuria económica que le llevaron a vender la finca del Clos de Mosny, que él había adquirido en 1939 según la escritura guardada en el archivo. "Antònia ya no sabe que decirles a los tenderos", escribe en un momento de desesperación por las deudas.
Desde que en marzo de 1931 se ofreció a Macià para hacerle de secretario, Josep Tarradellas puso una enorme tenacidad al servicio de sus objetivos políticos. Se enfrentó a Companys el 6 de Octubre del 34, pero estuvo en el Palau y allí fue detenido con el Govern. Acusó al President en 1937 de "que esté haciendo la política que la UGT y el cónsul de la URSS le están marcando". No dudó en encararse a las Patrullas de Control, de las cuales en la carpeta azul se conservan listas de sus miembros, y a su jefe, Dionís Eroles, e incluso a dos chantajistas que le amenazaron ya en el exilio.
Pero sus enfrentamientos políticos más sonados, todos documentados en el archivo, fueron con el abad Escarré: "Montserrat está bajo la influencia de los comunistas y los progresistas", escribió en una nota; con Òmnium Cultural, de cuyos impulsores dijo: "llamarse catalanistas en Barcelona, franquistas en Madrid, servir fielmente al régimen y, al pasar la frontera, reclamarse como ultranacionalistas" y con las iniciativas políticas al margen de su participación, como el complot impulsado por el popular sastre, Josep Camps, en el que debía participar el rey de Marruecos. Además de con Pujol, a quien terminó traspasando el poder tras las primeras elecciones al Parlament que certificaron el éxito de su política.

Mejor Ferrusola que Pujol
A pesar de la buena imagen que tuvo de Pujol en su primera entrevista, en Saint Martin le Beau, "la impresión que me causó fue muy agradable. Su físico, sus palabras cordiales, su mirada inteligente...me produjeron une excelente sorpresa", Tarradellas no tardó en cambiar de opinión: "El resultado de las conversaciones es lamentable... Es difícil comprender sus constantes elogios al Opus y a los López Rodó y Porcioles".
Pero con quien coincidió fue con Marta Ferrusola. Tras una respuesta irritada de Pujol, Tarradellas anotó: "Tuve el presentimiento que me había equivocado hablándole ante su esposa, quien me pareció muy inteligente y que se nota que no se ha dejado convencer por los aduladores de su marido."


14/7/17

Joaquim Molins, ex conseller de la Generalitat

Hoy en día la vieja idea nacionalista de 'fer país' ha sido absorbida por el torbellino de los tiempos, pero hubo una época no tan lejana en que un grupo de empresarios, abogados o menestrales, entraron en política de la mano de Jordi Pujol con esa idea. Personas nobles la inmensa mayoría, que con el tiempo fueron adquiriendo rodaje en los entresijos del poder y que, vistos en perspectiva, dejaron un sólido legado sobre el que se asientan, todavía, los fundamentos políticos de la Catalunya moderna. A algunos se los llevó por delante el President, a otros Lluís Prenafeta. Pero hubo unos cuantos que consiguieron resistir hasta que, hartos de ver como les habían cambiado el modelo político sin ni siquiera consultarles, lo dejaron, eso si, educadamente. Joaquim Molins, que falleció ayer en Barcelona a los 72 años tras una larga y dura enfermedad, fue uno de ellos.
Licenciado en ingeniería industrial (1969) y máster en dirección de empresas (1971), Joaquim Molins (Barcelona 1945), miembro de una conocida saga empresarial, participó en el juego político ya en los primeros momentos de la transición. Miembro de diversas sopas de letras del conglomerado centrista, fue elegido diputado a Cortes en 1979 por CC-UCD; pero dos años después lo dejó para ingresar en CDC. Diputado de nuevo en 1982 y diputado al Parlament de Catalunya en 1984, en 1986 fue nombrado Conseller de Comerç, Consum i Turisme en la primera mayoría absoluta de Pujol. Dos años después pasó a Conseller de Política Territorial i Obres Públiques (1988-1993). Fue el interlocutor de la Generalitat con el Ajuntament de Barcelona para los JJ OO.
Aunque entonces no lo veían así, hoy no son pocos los socialistas que reconocen el mérito de la gestión de Molins, situado entre la falta de cintura de Pujol con el consistorio y su voluntad por mejorar la ciudad y hacer unos Juegos de primera. Al final la cosa salió correcta (subir andando una montaña para ver los juegos olímpicos es, todavía hoy, exótico), pero si no se hizo más no fue por su culpa. Al contrario. Y para muestra de su amor por la ciudad al margen de siglas y políticas, un botón: el proyecto de unir los dos tranvías por la diagonal fue suyo. Lo presentó en el 200o, cuando era jefe de la oposición. Los socialistas de Joan Clos no lo aceptaron. Cuando Heureu lo defendió, fueron los convergentes de Trías los que no quisieron saber nada.
Diputado a Cortes de nuevo en 1993, en 1995 substituyó a Miquel Roca como portavoz. Fue él quién negoció el Pacto de Majéstic, el acuerdo de gobernabilidad tras las elecciones del 96. Molins defendió siempre su gestión en Madrid, al margen de lo que sostengan u ordenen los líderes del partido: en 2011, junto con Roca y Trías, arropó un acto en el que Duran Lleida defendió los valores del acuerdo con el PP de Aznar.
Líder de la oposición municipal tras las elecciones de 1999, no llegó ni a los dos años en el puesto. Las discrepancias con su secretario general, Artur Mas, le llevaron a abandonar la política en 2001. Su idea de 'fer país' no cuadraba en la nueva política de CDC.
Su última dedicación pública fue la de presidente del Patronato del Liceo (2013-2016). Discreto y tenaz, dos cosas que aprendió de la política, jamás criticó los recortes ni se lamentó por la huida de talentos. Al contrario, trabajó con ahínco para mantener al máximo nivel posible el teatro barcelonés. Aficionado como era a la ópera (su amigo Xavier Trías sostiene que solía cantar por lo bajín porqué es las sabía todas), Joaquim Molins fue capaz de aunar su pasión por el canto lírico y su amor por la ciudad. "Su única frustración", decía ayer Trías, "fue no poder llegar a ser alcalde de Barcelona". Pero se sabe que terminó sus días oyendo música.

13/7/17

Batalla perduda

Descoratjament entre els professors d’una facultat d’humanitats de Barcelona: la majoria es veu incapaç de fer que els estudiants llegeixin i entenguin. En una facultat similar de Madrid gairebé han eliminat les assignatures relacionades amb la literatura, l’escriure i el llegir. Mancances pedagògiques a banda, la batalla per la lectura, també a la universitat, es dona pràcticament per perduda. Aviat hi haurà una irrecuperable bretxa entre les darreres generacions lectores i les primeres no lectores.
Conseqüències d’aquesta nova situació? La pèrdua de l’individu del control dels designis de la pròpia vida, la desaparició de la capacitat d’explicar la memòria i, des d’ella, construir l’avenir. La falta de llibertat personal, de la capacitat d’escollir; la submisió laboral: la majoria te feina, però en 15 anys ha augmentat en un 37% els contractes precaris a graduats.
Dominar el relat és tenir el poder, controlar el flux de la difusió dels fets i la regulació en la successió dels esdeveniments. Però això no interessa al mercat, és clar. El que vol és gent dòcil que alimenti la màquina, joves formats acadèmicament en el no pensar, sense actituds crítiques, només interssats en una feina, en obeir al sistema i en reproduïr-lo i reproduïr-se dins d'ell. Per això el desesper dels professors de Barcelona i el canvi acadèmic de la facultat de Madrid. Al cap i a la fi la universitat d’avui està més pendent de nodrir el mercat de personal aproximadament qualificat, que no pas de promoure el coneixement i ensenyar a pensar. I si els universitaris, teòrica avantguarda social, deixen de llegir, amb quin valor diem a la resta de ciutadans que ho facin?

5/7/17

Benvolgut Xavier

Quan vaig saber que t'havien atorgat el premi Memorial Pere Rodeja a la difusió del llibre, ho vaig trobar insòlit. No perquè no te'l mereixis; ca. Només per haver de suportar la impertinència de segons quins periodistes i la petulància d'algun que altre autor, et mereixes això i la Grossa de Cap d'Any i tot. És que és poc habitual que algú es recordi dels professionals que hi ha al darrera de la cuina dels llibres. Amb els autors, editors, traductors i llibreters sempre s'hi pensa; amb els correctors, dissenyadors gràfics o distribuïdors, més o menys; amb els departaments de màrqueting quan s'hi pensa sempre sol ser per mal. Ara be, amb el mitjancer que permet que el món en general sàpiga de l'existència d'un llibre i en conegui les seves virtuts, difícilment ningú hi cau. És com si els periodistes tinguessin un olfacte tan fi que descobrissin tots sols les excel·lències d'una obra. I no.
Només la gent que us dediqueu a la difusió cultural, d'entre els quals tu n'ets mestre, sabeu el que es picar la porta freda de la indiferència dels grans mitjans de comunicació vers certs temes tan difícils de 'vendre' com la literatura catalana. No vivim en el millor dels mons, prou que ho saps. És per això que la teva feina constant, intel·ligent i discreta, adjectius que dic amb coneixement de causa perquè jugo a les dues bandes (ho sento per tu, que m'has de suportar com a periodista i autor), mereix el reconeixement públic d'un premi i el particular de tots els qui tenim el goig de treballar amb tu, de saber que el Xavier Gafarot ens ajudarà be a resoldre les necessitats, problemes i tantes penúries que habiten a la feina dels periodistes i dels escriptors.

4/7/17

La memoria de Viladecans

Tras crear, en 2007, dieciséis obras de gran formato a modo de recorrido sobre las etapas de la vida, Joan Pere Viladecans presenta un libro con diez dípticos que contextualizan aquella serie.

Consciente de que su idea original se fundamentaba en la búsqueda de la propia historia, los ancestros y la sucesión de la vida (padres, hijos, nietos) vista como un sinuoso camino sobre el que reflexionar de forma emocional y poética, "algo que a veces es una quimera", puntualiza el pintor; en 2014 Viladecans donó al Parlament de Catalunya seis de aquellas obras, que ahora pueden verse en una espectacular sala que lleva su nombre. "A pesar de que contemplar la propia obra es, de hecho, una acusación y me llena de desazón por las cosas que cambiaría, incluso en alguna ocasión las obras que destruiría, el Parlament es la casa de todos, y es para mi un honor poder mostrar esta reflexión que apela a ideas y sentimientos comunes", asegura el artista, "porqué el sentido del arte es compartirlo".
Pero tras aquella serie, que dio por cerrada tras la cesión de las obras, "me había sumergido durante bastante tiempo en la idea de patrimonio y me había hecho muchas preguntas sobre el tema hasta creerlo agotado", la idea volvió a aflorar de nuevo a partir de una propuesta que le hicieron desde Edicions de l'Eixample. "Por suerte este tipo de retos siempre me suelen llegar desde el exterior", dice en referencia a los recientes y exitosos trabajos sobre Salvador Espriu (Sinera) y Miquel Martí i Pol (Salveu-me la mirada).
La propuesta le puso otra vez en marcha. "En la primera serie hice las figuras, el relato humano. En esta de ahora he puesto el ambiente, el paisaje. Eso si, teniendo en cuenta que esta es otra época para todos, y que yo también he evolucionado hacia otras técnicas, colores". Los ocres de óxido, presentes en el trabajo sobre Martí i Pol aparecen de nuevo, pero también el azul Viladecans, los montajes con fotos del álbum familiar, los objetos de la memoria (la caja de lápices Alpino).
Así ha nacido el libro 'Patrimoni i memòria', una suite de diez dípticos, a cara y cara, que dialogan sorprendentemente ente ellos, como un juego a veces, y que se complementan con las dieciséis obras originales de 2007. "La primera serie es más dramática, acepto que la definas como un punto expresionista; pero está cerrada. Las figuras quedan ahí. En esta segunda he pensado más en el ambiente. El texto de Philip Roth 'Patrimoni. A true Story', me ayudó mucho a esclarecer ideas. Ahora si creo que la reflexión sobre la memoria personal se proyecta bien hacia el patrimonio colectivo". Así se cierra de nuevo el círculo de una de los más potentes mensajes del arte de Joan Pere Viladecans: la proyección del yo al vosotros. Un hilo conductor que atraviesa su obra, y que le ha convertido en uno de los artistas catalanes contemporáneos con mayor capacidad de comunicación social. Aquello que ciertos críticos llaman pintura literaria o poética; porqué como dice él: "el arte ha de mostrar, la literatura, efectivamente, es memoria". Y la memoria parte de la reflexión, porque 'somos aquello que hemos sido', escribe Carme Riera: "el diálogo entre los vivos y los muertos, el paso del tiempo, las tecnologías que aceleran la vida y el pensamiento, que debe ir tan lento. Todo esto me preocupa", insiste el artista. Y este libro lo es todo.
Además de los dípticos, de la reproducción de la serie primigenia y de un cuaderno de trabajo, otro juego de la memoria, 'Partimoni i memòria' va acompañado de un original estampado en seis tintas sobre lino y algodón. Arte en formato bibliófilo (298 ejemplares), una dimensión muy Viladecans; un artista que no ha conocido la crisis, y que estos últimos años ha trabajado sin descanso. "Sin pintar no soy nadie", sostiene, aún sabiendo que hay otros factores: "si estás en estado de gracia y te cae una mancha sobre el lienzo; es buena", bromea. Pero las supuestas manchas se han de buscar, y Joan Pere Viladecans (1948) lo hace con ahínco desde su primera muestra en el Cercle Artístic de Sant Lluc, hace ahora 50 años. "Hemos cambiado todos y ha cambiado todo", sentencia sin ningún asomo de nostalgia mientras nos despedimos a las puertas de la antigua Sala 3 del Parlament de Catalunya, hoy sala Joan Pere Viladecans. Un honor para el artista, pero sobretodo para el país.