El coche oficial estaba tan hecho polvo que, des de la palanca del cambio,
se veía el suelo; pero las recepciones en la Delegación de la Generalitat de la
calle Montalbán eran una isla de cosmopolitismo y modernidad en los años de
plomo del 'això no toca' pujolista.
En una conferencia de cultura catalana te podías encontrar a Charo López, José
Sacristán o a una joven emergente Maribel Verdú; y no dejaron de pasar por allí
la mayoría de protagonistas de la movida madrileña. El delegado Francesc Sanuy,
que había sido el primer Conseller de Comerç, Consum i Turisme de Pujol, tenía
muy claro que solo tendiendo puentes aquel invento de la transición podría
llegar a ser útil para los intereses de Catalunya. Pero eso a Pujol hacía
tiempo que la traía sin cuidado, y así Sanuy, sin un duro, iba tejiendo
complicidades con la sociedad emergente del nuevo Madrid de la democracia. Su
despacho era pura ingeniería. Seguro que más de uno recordó aquellos días un
poco locos cuando propusieron su nombre para IFEMA (y lo que se dejó perder
Fira de Barcelona).
El abogado, economista y político Francesc Sanuy i Gistau (Barcelona 1936)
era así: con una inteligencia que le capacitó para nadar en todas las aguas,
visionario, crítico y autocrítico y, sobre todo, franco. A muchos escocieron
sus afirmaciones (a Pujol también), pero jamás se calló una idea. Hasta el
lunes, cuando su vida se apagó a los 81 años de edad.
Nacido en una familia de profundas idea republicanas, se estrenó en la
huelga de los tranvías de 1951. Y tras la invasión soviética de Hungría en 1956
se unió a las incipientes organizaciones democráticas de estudiantes.
Resultado: expulsado de la universidad. Otro se habría arrugado, él consiguió
una beca y se largó a estudiar derecho a Italia. Fue allí donde, en círculos
del Partido Socialista Democrático, descubrió la socialdemocracia; su ideario
de siempre, aquella manera de entender que había de salvar el capitalismo de
las políticas socialmente depredadoras de los propios capitalistas. De Italia a
los EE UU, un día escuchando a Rockefeller en una cena y otro recogiendo fondos
para las campañas de Martin Luther King. Curso práctico de socialdemocracia.
En libros como Sis milions d'innocents, menys uns quants espavilats (1999),
Informe Sanuy. defensa del petit comerç i crítica de 'La Caixa' (2005), Els
plats trencats. Banquers, polítics i ciutadans: culpables i víctimes de la
crisi econòmica (2010), Capitalisme Cibeles (2012) o La banca sempre guanya
(2014), denunció a La Caixa, a Gas Natural y a todos los poderes fácticos de la
economía especulativa sin morderse la lengua; lo dijo en tertulias (la del
programa de Antoni Bassas junto a Portabella y Foix fue épica), y los escribió
en decenas de artículos. Pero, como decía ayer Isabel Martí, su editora,
algunos de sus libros más duros contra los capitalistas que se cargaron el
capitalismo fueron amablemente silenciados por los medios de comunicación. ya
se sabe, el poder tiene la mano muy larga por mucho que te llames Sanuy y hayas
sido Conseller, diputado, directivo de Fira de Barcelona y de IFEMA, comisario
de los actos del 75 aniversario del Barça, del pabellón catalán en la Expo de
Sevilla y del Mil·lenari de Catalunya, miembro de la directiva del Cercle
d'Economia, jefe del departamento de exteriores de la Cambra de Comerç, e
incluso locutor del Spanish Service de la BBC y traductor de las Naciones
Unidas. No, Sanuy, al poder depredador y corrupto que se ha apoderado de
nuestra sociedad no lo detiene ni la muerte. Ahora bien, el toque de modernez,
puertas abiertas y diálogo sin límites que le dio usted a la Generalitat de los
años 80 en su proyección hacia España, sería un buen modelo si las cosas
hubieran ido por donde usted creía. Lástima.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada