La televisión es un intruso que se nos mete en casa y en nuestras vidas, y
que sacude sentimientos y emociones. Así, gracias al arte de la interpretación,
unos trazos genéricos para diseñar un papel se convierten durante largo tiempo
en un conocido encantador, un tierno amigo o un odiado rufián. Y en esa magia,
el actor desaparece tras su interpretación y a penas recordamos su nombre.
Santi Ibáñez (Barcelona 1958) alcanzó el zenit de la mutación de persona en
personaje con el Beni, un soñador heavy de los ochenta al que la vida convirtió
en churrero, un antihéroe de barrio como tantos. Un espejismo de la puta vida.
Y junto a su Sue y su grupo 'Els imparables' se hizo colega de millones de
telespectadores de 'El cor de la ciutat', la más longeva y vista serie de TV 3:
diez temporadas con puntas de 800 mil espectadores (más del 50% de la
audiencia). Cuando el jueves se supo de su muerte debido a un cáncer de pulmón,
no fueron pocos los que evocaron de nuevo las largas y enrevesadas tramas de
'El cor', de 'Temps de silenci', 'Plats bruts' o 'Estació de enllaç', series en
las que el actor había participado, y con las que se había convertido en colega
de medio país.
Santi Ibáñez tenia 58 años y una larga carrera actoral. Els Jogalrs y La
Cubana le dieron a conocer, Sergi Belbel lo consagró en el teatro, y la
televisión y el cine lo hicieron popular. Con Albert Boadella hizo Teledeum'
(1983), 'Els virtuosos de Fontainebleau' (1984), 'Bye Bye Beethoven' (1986) y '25
anys de Joglars' (1988). 'Cómeme el coco, negro' (1991) difundió su bis cómica.
'L'hostalera' (1995) y 'Morir' (1997), con Belbel; 'El diari d'Anna Frank'
(1995) y 'Penjats' (1999), con Tamzin Townsend; 'El suïcida' (1998), con Magda
Puyo; 'La dama enamorada' (2001), con Rafael Duran y otros montajes dirigidos
por Toni Sevilla, David Plana, Guillermo Ayesa, Josep Maria Mestres, Jaume
Mallofré o Abel Folk, lo convirtieron en un habitual de los escenarios
barceloneses. Más recientemente 'Pel davant i pel darrera', 'El sopar dels
idiotes', 'Toc-toc' o 'La Ratonera' trasladaron su popularidad televisiva al
teatro.
Fue el propio Boadella quién le llevó a la tele: 'Som una meravella' (1988)
y 'Ya semos europeos' (1993), fueron sus primeros balbuceos. después, en un
auténtico torrente de apariciones, siguieron: 'Secrets de família' (1993), 'La
Lloll' (1995), 'Estació d'enllaç' (1995), 'El joc cde viure' (1996), 'Plats
Bruts' (1999), 'Moncloa dígame' (2001), 'Temps de silenci' (2001) y 'El cor de
la ciutat' (2005). Y todavía tuvo tiempo de hacer cine con Francesc Bellmunt
('Escenes d'una orgia a Formentera'), Ventura Pons ('Morir, o no' y 'Anita no
pierde el tren'), Abel Folk ('Xtrems') y Eduard Bosch ('El viaje de Arian').
El jueves había tristeza en los rostros de los reunidos en la Pedrera para
conocer las diferentes candidaturas a los premiso Gaudí de la Academia catalana
del cine. Ibáñez era un tipo jovial y generoso, con una trayectoria intensa. El
funeral por el actor tuvo lugar el viernes en la parroquia de Santa María de
Martorell.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada